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MIS ANECDOTAS



He puesto nuevas anecdotas De Oropesa
Más de Casas de Don Pedro



TITULO: FOTOCOPIA. (1)
Ocurrió en una Villa por la que dicen se paseó con una moza del lugar, Don Pedro el cruel, de ahí parece derivar su nombre, "Casas de Don Pedro", aunque el cura a la hora de reconstruir el Escudo del Municipió, (los Rojos habían acabado con todo), se empecinó en colocar la mitra de San Pedro.
Perteneciente a la Comarca de la Siberia Extremeña, esa bella zona, entre los pantanos de García Sola y Orellana, recorrida por el Rio Guadiana, embalsado, fue la víctima del famoso "Plan Badajoz".
En los pueblos de alrededor se producía tal cantidad de tomates, que los propietarios de las explotaciones después de guisar todo en salsa de tomate, de regalar a sus familiares de Madrid tomates y, de pagar a sus jornaleros con tomates, los abandonaban en las cunetas de la carretera que va a Villanueva de la Serena y a Don Benito.
Pues bien, el Ayuntamiento de Casas de Don Pedro adquirió un fotocopiadora y la puso a disposición de los vecinos, por si la pudieran precisar. Una mañana entró en las Dependencias Municipales una señora muy acalorada y nerviosa, solicitando preocupada los servicios del Señor Juez de Paz. Cuál sería su estado que los funcionarios le preguntaron alarmados qué le ocurria, a lo que la señora contestó desilusionada: -Qué fatalidad, yo que venía a hacer una fotocopia...


TITULO: FOTOCOPIA (2)


Una mañana otra señora acudió al Ayuntamiento. Buenos días, saludó amablemente. Guillermo, (así se llamaba el funcionario que la atendió), dijo,- Me haces una fotocopia del carné de mi marido?.

Guillermo se levantó del escritorio, encendió la maquina, esperó a que se calentara y, después de unos minutos requirió: - Bueno dame el carné.

La señora sorprendida preguntó: Ah, pero hay que traer el original?



TITULO: CARPINTERIA.


En aquellos años y, durante seis meses aproximadamente, estuve acumulado en
un Pueblo, a unos cincuenta Kilometros de mi primer destino, Castilblanco se
llama, Villa que se arremolina a lo largo de la falda de una colina, no lejos de
las ovejitas de Carmen Sevilla, que por aquel entonces compró la finca y, que
desde ese Municipio se divisa.

Castilblanco había sido muy reprimído en los primeros años de la dictadura de
Franco. De hecho todavía se notaba el abandono intencionado en el que estaba,
en 1.982-83, sumido.
Cuentan que poco antes de la Guerra Civil, parte de la población protagonizó
una revuelta que dió como resultado, la muerte violenta de todos los guardias
civiles del Puesto, encima de cuyos cadáveres, bailaron las viejas del lugar.

A Castilblanco acudía todas las tardes acompañado de Guillermo, funcionario,
como ya saben del otro Municipio. En una de ellas, se presentaron una madre y
una hija, por cierto guapisima, para solicitar licencia de apertura de una carpin
teria que regentaría el marido de la primera.
A parte de que nunca entendió que aquel taller, se debeía someter al Reglamento
de Actividades Molestas, Insalubres y Peligrosas, (Señor en un Pueblo. . .), y co-
mo no se disponía de "impresos tipo" como ahora, el bueno de Guillermo co-
menzó a escribir a maquina la correspondiente instancia, preguntando a medida
que iba tecleando, el nombre del solicitante, apellidos, numero de su D. N. I. y,
el resto de sus datos personales.
Cuando llegó al espacio destinado a consignar la residencia del futuro titular
del taller, preguntó... domicilio?.
La bella moza respondió muy seria:
-"Ummm, la calle no se si se llama Queipo de Llano, o Equipo del Llano"-