
LA INCOMPATIBILIDAD
Volvamos a Casas de Don Pedro y, a los años 1.980. La Corporación de esos días, acordó adjudicar directamente los aprovechamientos de pastos de la Dehesa Boyal, propiedad del Municipio, a los vecinos ganaderos que lo solicitasen.
El acuerdo, lejos de beneficiar al Pueblo, (pecaba mucho de romántico), originó un espantoso lio, a la hora de controlar quién había pagado, quién debía algún arriendo y, cómo se actuaba contra los cara duras, que de antemano tenian la intención de no abonar las cuotas, que a tal efecto, paternalmente creó el Consistorio.
La experiencia vivida bajo el pensamiento filosófico y un tanto ridiculo de dar a los "pobres" facilidades, sirvió, por lo menos en lo que a mí respecta, para conocer más la realidad de la vida y sus contradicciones. Los aprovechamientos así otorgados duraron unos dos años, renunciando finalmente el Ayuntamiento a tanta mojigatería gazmoña, que dió como resultado una pérdida considerable para la Hacienda Local.
Pero lo que interesa aquí no es lo acertado o equivocado del acuerdo municipal. Deseo acariciarles con la picaresca popular, que los españoles han practicado y practican, como única tabla de salvación frente a las mentiras y fábulas, que desde siempre nos han contado para justificar, ahora si, los verdaderos abusos que hemos sufrido y sufrimos.
Ya lo dijo el poeta:
"Yo no se muchas cosas, es verdad,
digo tan solo lo que he visto
y he visto que la cuna del hombre,
la mecen con cuentos".. .
Cuando se adoptó el mencionado acuerdo, se abrió logicamente un periódo público para que los interesados solicitaran tomar parte en los aprovechamientos de pastos.
Por aquel entonces, todo un régimen de incompatibilidades se cernía con mano rigurosa, sobre los miembros de las corporaciones locales. Buena prueba de ello era el Reglamento de Contratación de 1.953, vigente hasta no hace mucho y que en su artículo 5º, preveía una incompatibilidad de hasta el tercer grado inclusive, de parentesco con el alcalde, concejales o funcionarios, para contratar.
En uno de los días del periodo de solicitud para tomar parte en los arriendos, entró una señora a las oficinas municipales, con el proposito de apuntar a su Antonio.
-No puede, (le informaron los funcionarios), porque tu marido es primo de un concejal y, tiene una incompatibilidad-
Ah bueno, respondió despreocupada, no importa porque no se hablan.
==================================
Había un Juez de Paz, que todas las mañanas salia al balcón del Ayuntamiento y preguntaba a voz en grito:
Quién quiere Justicia, que me voy a arar!!
Salida